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Esta entrada pretende introducir al lector a un tipo de estrategias de inversión denominadas de retorno absoluto. En ningún caso han de tomarse los contenidos aquí tratados como recomendaciones de inversión ya que, las particularidades de su situación financiera y objetivos pueden no ser óptimas para este tipo de estrategias o ninguna de las otras mencionadas. Contacta siempre con un asesor financiero cualificado antes de la toma de cualquier decisión.

¡Bienvenidos a esta nueva publicación del blog!

En esta ocasión queremos dedicar la entrada a introducir un tipo de estrategias de inversión “alternativa” que consideramos una herramienta muy interesante para los inversores. Nos referimos a las estrategias de retorno absoluto.

Normalmente, el tipo de estrategias con las que un inversor promedio acostumbra a tratar, ya sea en productos bancarios que le ofrecen, en los principales fondos de inversión de los que ha escuchado hablar, o incluso en una gestión personal propia, son de tipo “only long”. Esto significa que, ya sea un instrumento financiero u otro como bonos, acciones, ETFs o fondos, el gestor de la estrategia selecciona aquello en lo que más potencial ve, lo compra introduciéndolo en la cartera y espera hasta que no le ve más recorrido para venderlo y sacarlo de la misma.

No obstante, dentro de esto se engloban muchas de las estrategias o maneras de selección de las que seguro has oído hablar y que muchas veces son objeto de acaloradas discusiones entre profesionales del sector acerca de cuál es la mejor. Por nombrar algunos de los “sesgos” o estrategias empleadas en las carteras de renta variable: Growth, value, dividendos, tendencias, sectorial… Además, a estas “clasificaciones” se les suele añadir los adjetivos geográficos en función de si la selección es global, solo en países desarrollados, solo de países emergentes, etc.

Sin embargo, a pesar de la aparente “riqueza” de posibilidades que podemos llegar a ver, como comparten el punto común de únicamente comprar, cualquier combinación de lo anterior necesita de lo mismo: mercados, sectores o grupos de empresas alcistas. Es decir, si en general el conjunto del mercado sube, sea cual sea nuestra selección y sesgos en cartera, nos tenderá a ir bien. Como el desempeño de este conjunto de mercado depende de las expectativas de los inversores en los beneficios de las empresas y estos a su vez del estado de la economía, podemos extrapolar que estas estrategias, en general, irán bien si la economía va bien y tenderán a languidecer en una economía estancada o en retroceso. Por tanto, en una situación de recesión o crisis, quedamos completamente expuestos a pérdidas.

Ahondando en lo anterior, nos gustaría mencionar especialmente, y como ejemplo, la estrategia de “inversión en valor” o “value investment”, ya que muchas veces se ofrece como algo completamente desligado de la inversión tradicional e incluso como protección a mercados bajistas. Sin embargo, puede adolecer de los mismos problemas, con idéntico resultado de pérdidas en entornos complicados de mercado. Resumidamente, dicho tipo de estrategias tienen como punto común la búsqueda de empresas o sectores que se encuentran cotizando a gran descuento, ya sea por una situación macroeconómica que afecta a todo el sector o por una situación particular de la empresa. La idea es descubrir estos valores y, con una visión de largo plazo, entrar en ellos cuando están muy baratos, (aún tienen algún tipo de problema), para beneficiarse de la recuperación que se espera de los mismos, pues tarde o temprano el mercado pondrá en VALOR el potencial descubierto por el analista si las suposiciones de este son correctas.

El problema fundamental de dicho tipo de estrategias radica principalmente en tres elementos:

  • Primero: Como las compañías a seleccionar tienen que caer para cotizar con descuento, nadie nos asegura que no vayamos a estar dentro de dichas compañías en otra parte de nuestra cartera “no value” cuando se produce el movimiento bajista. Por tanto, no nos va a proteger en la caída, sino que va a intentar obtener un rendimiento positivo tras esta con la recuperación posterior.
  • Segundo: Puede ocurrir que, en periodos de mucha exuberancia financiera, el conjunto de activos que se puedan considerar “baratos” sea tan reducido que los gestores terminen disminuyendo sus requerimientos para posicionarse, lo cual termina llevando a una cartera que es “relativamente value”, es decir, que en comparación con el resto del mercado cotiza con descuento, pero que suponga tener acciones que igualmente están “caras”. Esto tampoco nos protegerá cuando el mercado corrija los excesos.
  • Tercero: En general, cuando los mercados caen por algún evento macroeconómico profundo y negativo, como, por ejemplo, una crisis o recesión, terminan “arrastrando” a todos los valores, incluso aquellos que ya están muy baratos y tienen mucho potencial de crecimiento, dado que se instala en la mentalidad inversora una especie de pánico.
    Por el contrario, las estrategias de retorno absoluto son verdaderamente alternativas y protectoras en caídas de mercado, ya que “desbloquean” el uso de un nuevo tipo de posicionamiento para los gestores: el posicionamiento en corto. Posicionarse en corto no es otra cosa que vender el activo que se cree que bajará, de tal manera que, si se realiza correctamente, una caída de los precios del mercado, sector o empresas en las que nos hayamos posicionado cortos nos revertirá beneficios. Por tanto, se nos abre la puerta a generar rendimientos positivos independientemente del entorno de mercado, ya que podremos extraer beneficios tanto si se mueve al alza como a la baja. Y esta es precisamente la definición más comúnmente utilizada para estas estrategias.

Existen multitud de tipos de variantes dentro del retorno absoluto: desde las más simples que alternan el posicionamiento largo y corto en acciones, hasta otras más complejas que intentan obtener beneficio en las curvas de vencimiento de futuros, o en las curvas de tipo de interés de los bonos. El objetivo una vez más es que la cartera no dependa de las tendencias de los mercados.

Hemos de entender que, dado que no es sencillo “adivinar” cuando un activo va a cambiar de dirección y, por tanto, el momento de entrada, salida o cambio de sentido de nuestro posicionamiento, este tipo de estrategias se “apoyan” y se “mueven” en gran medida en el denominado mundo del análisis cuantitativo. Esto es la aplicación de modelos matemáticos y estadísticos que nos ayuden a generar buenas señales de entrada y salida de las operaciones. Y es que la clave de todas estas estrategias, independientemente del activo utilizado, es esa: la generación de “señales” de calidad.

Una combinación muy potente en este tipo de estrategias es el desarrollo cuantitativo junto con el filtro discrecional de la decisión final por parte de gestores experimentados. Es decir, los modelos que, siendo completamente sistemáticos y únicamente manejando un número determinado de variables, son complementados por una concepción humana, y por tanto general, de la situación concreta del mercado y el activo. De hecho, en Halong Investments, todas nuestras estrategias de retorno absoluto parten de estos dos pilares: el uso de modelos cuantitativos para la generación de señales estadísticamente solventes y el filtro de estas en la gestión a través de la visión de mercado basada en la experiencia de nuestros profesionales.

Te invitamos por tanto a que, si quieres proteger tu cartera frente a caídas del mercado o independizarla del mismo, profundices en el funcionamiento y comportamiento del retorno absoluto, y así puedas expandir el universo de estrategias aplicadas a tus inversiones.

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